3 Recuerdos Agridulces

Una noche normal

“¿Estáis abiertos?”, preguntó la pareja desde la puerta muy tímidamente, casi en un susurro, porque aquel día parecía de mal gusto hablar en voz alta.
David, el gerente del restaurante, les respondió con una sonrisa triste, poco más que una mueca: “Claro, hoy invita la casa”.

En ningún momento se planteó la posibilidad de no abrir. Lo más parecido a una discusión que hubo al respecto fue si era conveniente hacer el crespón negro que se colocaría en la puerta con bolsas de basura, lo único que había a mano, o si se debía buscar un material más adecuado.

David estaba decidido a dar la mejor imagen de normalidad que se pudiera ofrecer. Era lo mismo que deseaban los clientes: “Es que ya habíamos pensado en venir y pensamos…, no parecía bien dejar de hacerlo. Parecía rendirse, dejarles ganar”.

Quisieron que fuera una noche normal, pero no lo era. El puñado de clientes que llegó aquel jueves al restaurante acabó sentado con los camareros, todos pendientes de la radio a falta de tele, intentando entender lo que había pasado mientras luchaban contra el sentimiento de culpa por seguir vivo que toda la ciudad compartía en aquel momento. Porque podían cenar y aferrarse a sus parejas y escuchar la radio y enfadarse con su jefe y volver a casa. Y ellos no.

Nadie aceptó la invitación de David, porque era un jueves como cualquier otro y no había motivo para no pagar su cuenta.

Ni siquiera sabían sus nombres y probablemente nunca los supieron, pero meses después seguían sonriéndose cuando se veían. Con el tiempo, dejaría de ser una sonrisa triste, algo más que una mueca.

El móvil

“¿Para qué tienes el móvil?” fueron sus primeras palabras nada más verme mientras me zarandeaba un poco de pura frustración. Y estoy segura de que durante un largo instante no tuvo claro si abrazarme o zarandearme un poco más fuerte.

No podía culparle, aunque sí era un poco culpa suya. No había podido localizarme en todo el día ni en casa ni en el móvil, pero ¿quién confunde un 3 con un 8 al guardar un teléfono? Además, yo había llamado a media mañana para preguntar por todos y hacerles saber que estaba bien. Si se hubiera llevado mejor con el jefe de cocina, a lo mejor le habrían pasado el recado.

Pero David no estaba para escuchar razones o excusas, así que siguió sacando su preocupación en forma de bronca durante otros 5 minutos, aún agarrándome, probablemente pensando en sacudirme un poco más para asegurarse de que me había llegado el mensaje.

No a muchas personas una regañina de su jefe ha logrado hacerles sonreír, pero no había manera de no hacerlo.

Una disculpa murmurada, una sonrisa tímida y mi mejor mirada de inocencia y casi pude ver el instante en que la angustia dejó paso al alivio.

“Sube a cambiarte, anda” fue el fin de su monólogo. Y aun así tardó otro segundo en dejarme ir.

Meses después, cuando todo era distinto y el cielo ya no era negro, confesó que soltarme en aquel momento requirió toda su fuerza de voluntad. Tuve que besarle, no pude resistirlo. Tampoco habría querido.

Risas

Juraría que fue el sábado, pero podría haber sido el viernes. Llegamos absolutamente empapadas y agotadas después de caminar desde Atocha a Francos Rodriguez porque no hubo forma humana de entrar en el metro o subir a un autobús.
Las calles estaban atestadas de gente y la marea humana no paraba de crecer. Pero nosotras teníamos trabajo y había que llegar al restaurante como fuera.

Y llegamos. Una hora tarde y caladas hasta los huesos.

No nos dijeron nada por el retraso, quizás porque sabían de dónde veníamos o quizás porque dábamos tanta lástima como un par de gatos mojados. Aunque no logramos evitar la mirada paternalista que decía claramente “vaya dos”.

Dejamos un rastro de barro y agua hasta el vestuario y la ropa cayó con un “chof” al suelo. Entonces nos vi en el reflejo del espejo y la carcajada se me escapó casi sin darme cuenta. Al principio Natalia me miró como si estuviera absolutamente loca, pero supongo que luego se fijó en el patético cuadro que ofrecíamos descalzas, con nuestra ropa echa un asco a nuestros pies mientras intentábamos secarnos el pelo con servilletas.

Alguien nos encontró un par de minutos después, sentadas juntas en el suelo con la espalda en la pared, aún en ropa interior y sin dejar de reírnos. Después de aquella manifestación, reírse era casi necesario. La alternativa era volver a echarse a llorar.

Doctrinas y lágrimas

Las crónicas dicen que tenía 6 años, aunque sinceramente no lo recuerdo. Los detalles de aquel día no son mayores que los de cualquier otro de hace 25 años.
Sé que me extrañé cuando al despertarme vi que mis hermanos ya se habían ido a su colegio y nadie me había avisado para que yo fuera al mío. “Hoy no vas al cole, cielo”, fue toda la explicación que tuve en ese momento, supongo que porque mi madre tenía que pensar qué diablos iba a hacer ese día conmigo y no estaba para contar historias.
En el taxi, camino de su trabajo, volví a preguntar por qué yo no tenía colegio ese día y mis hermanos (que iban a otro) sí. Después de la pregunta un millón, mi madre acabó por contarme que unas personas muy malas habían roto todos los cristales y que con el frío que hacía, no podíamos dar clase. Cuando pregunté, con toda mi ingenuidad infantil, si habían sido los chicos malos del instituto de al lado, me gané una sonrisa triste del taxista. “No, cariño, no han sido los chicos del instituto”.

Era 23 de noviembre de 1988 y sólo unas horas antes un comando itinerante de ETA había volado una de las paredes del Cuartel General de la Guardia Civil que está a 100 metros de mi colegio. La onda expansiva fue tan salvaje que ni uno solo de los cristales de mi escuela logró soportarlo. Dos personas murieron, una de ellas era poco más que un bebé.
En el colmo de las ironías, dada ahora la situación, Henri Parot formaba parte de ese comando.

Por supuesto, ese no fue mi último acercamiento a la banda armada. Uno no puede criarse en el Madrid de los 80 y los 90 sin tener tres o cuatro anécdotas de éstas.
Algún desalojo, algún atasco interminable, alguna manifestación en Sol, algún “seguro que le ha pillado un atasco” para no preocuparte por la amiga que llega tarde un día de atentado…

Ese fue el Madrid en el que crecí. En el que muchos de nosotros crecimos.

Por eso, ver lo que vi ayer en las noticias, ver y leer todo lo que se ha dicho en la última semana, me hace oscilar entre el asco y la pena.

La Doctrina Parot era una chapuza de principio a fin. Puede que la ley sea un asco y permisiva e injusta, pero es la ley. Y es igual para todos.

Sorprendentemente, lo de aplicarla o interpretarla o parchearla de una forma u otra según te guste más o menos la persona a juzgar, no está bien. Y lo impresionante no es que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (que por cierto, sí forma parte del sistema jurídico español) haya tenido que venir a decírnoslo. Lo impresionante (por no decir repugnante) es que haya tenido que venir alguien a decírnoslo y que encima nos parezca mal.

Y ahora, los políticos, después de décadas de lanzarse las víctimas los unos a los otros como malos padres en un divorcio complicado, se persignan y lamentan por decisiones que ellos debieron haber tomado en primer lugar.
Nadie reconoce culpa, nadie acepta responsabilidad, ni muchísimo menos un error. Los de Estrasburgo no saben lo que fue crecer en Madrid o en el País Vasco así que no pueden opinar. Y el derecho, la justicia y la legalidad la dejamos para otros presos. Porque la ley es igual para todos, siempre y cuando nos parezca bien. Eso sí, escandalizándonos mucho por lo que hacen otros gobiernos o criticando al de Estados Unidos por Guantánamo.

Pero es que estos son nuestros etarras y nos los follamos como queremos y si no te gusta, no mires.

Eso sí, lo de ser coherentes aún no lo dominamos

Eso sí, lo de ser coherentes aún no lo dominamos

Luego están los periódicos, haciendo su agosto con cálculos ridículos sobre cuantos años por muerto le han caído al terrorista en cuestión para dejar bien claro que asesinar es casi gratis. Como si no hubieran pasado ya 25 años en la cárcel, como si esos 5 años de diferencia pudieran suponer alguna clase de consuelo. Como si pagar 1,3 años por víctima fuera mucho mejor que pagar 1,2.

Eso los que no están dando coba a teorías de la conspiración que insinúan que un tío (elegido por el propio Tribunal para formar parte de él) puede convencer a otros 16 compañeros con buenas palabras y un par de rondas para que ZP (que ha pasado de ser medio idiota a tener una mente que ni la de Maquiavelo en un tiempo récord) pueda cumplir una promesa al grupo terrorista, dos años después de dejar de ser presidente del gobierno. Pues claro.

Nuestro código penal  no es precisamente ejemplar, aunque no es algo nuevo. Las penas son ridículamente altas para algunas cosas y estúpidamente bajas para otras. Pero eso no es culpa de Estrasburgo, ni de los Derechos Humanos, ni mía por decir que la ley está para cumplirla igual para todos, me guste o no.

Sin embargo, para sorpresa de nadie, la prioridad de los políticos no ha sido crear un nuevo código penal que no de vergüenza ajena, ni garantizar la seguridad de las víctimas, ni prometer una fuerza de choque para controlar a los etarras excarcelados.
La prioridad ha sido intentar conservar votos y gritar “tú más” más fuerte que el otro, insinuando (o diciendo abiertamente) sin ningún pudor que no ir a la manifestación en contra de la derogación de la Doctrina Parot es estar en contra de las víctimas. Porque estar a favor de las leyes es ETA también.

Después de años de utilizar a las víctimas, de exacerbar su dolor, de enquistar su rabia, abrir y reabrir heridas e infectarlas con basura política una y otra vez, ahora tienen miedo de que su propia estrategia se vuelva en su contra. La sentencia debe ser acatada, pero eso podría tener un alto precio electoral y no saben ni cómo manejarlo. Y lograr manejarlo, ahora mismo, es lo único que realmente importa. Aunque, claro, siempre se puede hablar del tiempo, ¿eh, señor Rajoy?

"prefiero cortarme este pulgar a implicarme en esto", dijo el presidente

“prefiero cortarme este pulgar a implicarme en esto”, dijo el presidente

Ayer tuve que oír cómo miles de personas acusaban a los jueces, al Tribunal Supremo y al Constitucional de no hacer nada por las víctimas. Nadie va a criticarlo, ningún político pondrá el grito en el cielo, porque éste no es momento de soliviantar a las víctimas. Supongo que el que los jueces y los fiscales hayan sido uno de los sectores más atacados, es un detalle sin importancia. A Tomás y Valiente, por ejemplo, le mataron por su habilidad con las canicas.
Pero nadie dirá nada, porque lo que importan son los votos.

Llevo todos estos días con una frase de una película en la cabeza, no soy capaz de dejar de pensar en ella:

“Me arrancasteis de los brazos de mi madre como dos monstruos en un cuento de hadas. ¡Y ahora lloras! No tienes lágrimas suficientes para lo que me habéis hecho”.

Señores políticos, os habéis pasado décadas usando el dolor y la tragedia ajena para ganar popularidad y elecciones sin importaros en lo más mínimo el daño que vuestros actos causaban. Sin preocuparos de no permitir jamás sanar y seguir adelante, enclaustrando a esas personas en un estado permanente de víctimas que no pueden ni deben olvidar, porque superarlo supone traición a los muertos.
Os habéis pasado décadas manipulando personas y emociones, ¿y ahora lloráis? Espero sinceramente que tengáis lágrimas suficientes para hacerlo.

Espero que os ahoguéis en ellas.

Presidentes Virtuales

En mi oficina, supongo que como en cualquier otro centro de trabajo del planeta, solemos tener largas charlas de sobremesa sobre prácticamente cualquier tema imaginable: desde Bárcenas al partido de ayer, pasando por la serie de turno o las posibilidades de sobrevivir a un ataque zombie (bueno, vale, puede que ésta última no la tenga todo el mundo).

Hace un par de semanas, en una de esas intensas conversaciones sobre Dios-sabe-qué, hablé de los periodistas en primera persona del singular (es decir, incluyéndome a mí misma) hasta que un compañero me dijo “tú no eres periodista”. “Si no trabajas de periodista no puedes decir que eres periodista, ¿no?”, aclaró.

No había ninguna malicia en ello, era una duda sincera. Yo le expliqué que me consideraba periodista y que esperaba poder ejercer relativamente pronto de una forma u otra (cosa poco inteligente a decir cuando quieres que te renueven el contrato, por cierto) y ahí se quedó la cosa.

Al menos en la oficina, porque yo no he sido capaz de dejar de darle vueltas desde entonces. Llevo semanas enteras pensando en el tema, queriendo sacar un post donde explicar por qué sí soy periodista, lo que significa el periodismo para mí y lo increiblemente doloroso que sería el tener que renunciar a mi profesión definitivamente.

Confieso que es algo tan personal e intrínseco a mí, que me cuesta mucho encontrar las palabras adecuadas para que tenga sentido fuera de mi cabeza. Así que aún no he encontrado una buena respuesta. Sin embargo, a pesar de mis dudas y ligera crisis de identidad, sí que tengo algunas cosas claras.

Ayer vi esto:

Mariano, el intangible

Mariano, el intangible

Y eso no es periodismo. Es poco más que una pantomima que lucha para decidirse entre la vergüenza y el patetismo.

No culpo a los periodistas por ir. En contra de la creencia popular, resulta que también son personas con necesidades, casas e hijos que cuestan dinero y no se alimentan solo de principios morales y premios Pulitzer.

Culpo a los directores de medios y servicios informativos por no plantarse y decir que sin preguntas (o al menos una persona física) no hay cobertura. Que para hacer esto, casi mejor que les manden un vídeo con el bruto o una nota de prensa y ya usarán ellos lo que consideren. O no. Que no se prestarán a teatros y ridiculeces de niños cobardicas.

Lo que si merece un tirón de orejas es el hecho de no hacer ninguna muestra de protesta por estar ahí, más allá de la cara de asco.

A los 13 o 14 años nos negamos a coger apuntes en una clase porque la profesora había hecho algo que nos pareció injusto. En la universidad, recibimos a un profesor a lo largo de una semana dándole la espalda porque era un cabrón (sin paliativos, había que estar en su clase para entenderlo). En Panamá, durante 24 horas todos los periodistas fueron de luto en apoyo a un compañero insultado por el presidente del país.

Si unos críos de colegio y unos adolescentes hiperhormonados pudieron encontrar una forma de ponerse de acuerdo y dejar clara su opinión, creo que un grupo de adultos profesionales también debería ser capaz.

Lo que esta pasando con el gobierno de Mariano Rajoy a nivel de prensa está siendo ridículo. Que lo aceptemos cabizbajos con cristiana resignación porque no se puede hacer nada es humillante, para los compañeros y para los ciudadanos que representan.

Estoy segura de que en el futuro veremos mas “comparecencias” de éstas (me niego a llamarlas ruedas de prensa). Espero poder ver también algo de lo que sentirme orgullosa.

En cuanto al señor Rajoy, ¿alguien podría mostrarme una prueba de vida? A estas alturas empiezo a sospechar que tanto esfuerzo por ocultarse de la prensa es porque es un doble, o una simulación digital o una marioneta de las de Jim Henson. Si es esta última situación, si se me permite elegir, prefiero a Gustavo. A lo mejor resulta que la Troika lo tiene secuestrado y lo que intenta es enviarnos un mensaje para que le rescatemos, ¿quién sabe?.

Mi opinión sobre estas muestras de cobardía sin precedentes en un político de un país civilizado me la voy a guardar. Total, no es como si les importara en lo mas mínimo (ni la mía ni la de nadie) y como le de rienda suelta voy a acabar con una úlcera sangrante que no me podré permitir tratar.

El Diario Hoy en Huelga

En unas horas se dará por finalizada la huelga de tres días convocada por los trabajadores del Diario Hoy en Extremadura. La primera del grupo Vocento. Y confieso que me resulta muy difícil decidir qué me alucina más: el que una empresa sin pérdidas quiera despedir al 40% de la plantilla o el que sea la primera huelga convocada por trabajadores del grupo. Después de lo ocurrido en Punto Radio ABC (ni de lejos el único caso, pero sí el más llamativo y sangrante) daba por hecho que la gente iría a sus oficinas con la horca y la antorcha como complemento imprescindible, aunque sólo fuera por si acaso. Veo que sigo siendo muy optimista, pero no quiero desviarme.

Para los que no lo conozcan, el Diario Hoy es el principal medio de comunicación de Extremadura. No lo digo yo, ellos mismos se jactan de ello. Si hasta tienen sus propios premios anuales a personas destacadas de la comunidad autónoma. Y desde luego, al menos en Badajoz, es una seña de identidad como en Madrid lo pueden ser las Torres Kio o el Bernabeu. Badajoz no es Badajoz sin el Hoy. Y, por si hubiera que explicarlo, el Hoy no es nadie sin sus trabajadores.

Esto que para mí es una obviedad, parece que no está tan claro para las altas esferas, los directivos, el presidente o quien quiera que haya tomado la decisión final. Aunque siendo justos quizás debería aclarar una cosa: lo cierto es que no quieren despedir realmente a ese 40% de la plantilla (24 personas), en realidad con 13 se conforman, pero siempre hay que empezar por cifras altas para poder regatear luego, que resulta que esto de los despidos masivos tiene un deje a zoco árabe que yo nunca había imaginado.

El puesto de trabajadores estará pasado el de las alfombras

El puesto de trabajadores estará pasado el de las alfombras

Lo más indignante (como si hicieran falta extras) es que hace sólo unos meses, estos mismos trabajadores llegaron a un acuerdo para reducirse sueldo a cambio de que no se pudieran realizar despidos por motivos económicos durante al menos dos años. Por lo que veo alguien debió pensar No os preocupéis, ya buscaremos otras razones. ¿Que no podemos alegar motivos económicos?, pues reestructuramos, que con las nuevas tecnologías un periodista ya puede hacer el trabajo del cámara, el maquetador y el editor todo a la vez. Luego se publican fotos que no son o se sacan noticias erróneas y todos nos llevamos las manos a la cabeza preguntando cómo ha podido pasar. Oh, sí, yo no quepo en mí de la estupefacción cuando ocurren estas cosas.

Así que venga, si sois buenos y nos rogáis mucho, sólo echamos a la mitad de los que habíamos dicho siempre y cuando el resto aceptéis congelaros la antigüedad para siempre jamás.  Perfecto. Al menos han sido comedidos y no han pedido ningún primogénito para sacrificar a Cthulhu. Aunque tampoco habría supuesto una gran diferencia, como nunca volverán a tener una subida de sueldo tampoco podrían mantenerlo. Bueno, eso no es cierto, está la subida del IPC. Todos sabemos que ese 1% es una gran diferencia. En concreto la diferencia entre un paquete de pipas más o menos al año.

No sé si los del Hoy son más valientes (que en mi opinión, sí) o si están más quemados (que también), pero que ellos hayan sido los primeros en Vocento en decir “aquí no escribe nadie”, me resulta hasta doloroso. Casi espero que alguien venga a decirme que estoy profundamente equivocada y que lo que pasa es que no ha salido en los medios. Que ningún otro medio afectado por los recortes del grupo haya puesto el grito en el cielo, es triste.

Sé que los periodistas ahora mismo no están bien vistos, que es una de esas profesiones denostadas (con motivos o sin ellos, que yo no creo que sea justo), pero estaría bien no olvidar que sin periodistas no hay Cuarto Poder. Y sin Cuarto Poder, ya me diréis quién vigila a los otros tres. Porque Twitter no es un dios omnisapiente y el ciudadano medio no puede estar en todo y saberlo todo, necesita que alguien se lo cuente. Y cada vez queda menos gente que pueda hacerlo.

El pajarraco será adorable, pero no lo sabe todo

El pajarraco será adorable, pero no lo sabe todo

Muchos pensaréis que un periódico de una provincia de la que nadie se acuerda no tiene importancia. Después de todo ya se han cerrado todos los periódicos de Guadalajara y Cuenca y la noticia ha pasado sin pena ni gloria. Porque lo que importa no ocurre en Guadalajara ni en Badajoz, lo que importa ocurre en Madrid y Barcelona y Valencia. O no. A lo mejor, seguir callados, como si no ocurriera nada, hasta que ya no queden medios más allá de las cuatro cabeceras de siempre alimentadas por y para amiguitos no es la mejor de las ideas.

Mientras lo decidimos, mañana, en Extremadura, su periódico puntera saldrá con poco más de 50 páginas plagadas de noticias de teletipo, corta y pega de otros diarios del grupo, montadas y editadas por unos cuantos jefes muy, muy cansados. Y sin firmas, ni una sola. Con lo que está pasando en el mundo de la comunicación, cruzo los dedos para que cunda el ejemplo.

Cuéntale a Dios tus planes

Dicen que si quieres hacer reír a Dios sólo tienes que contarle tus planes. Si eso es cierto, ayer se tuvo que caer al suelo de la risa. Tanta quiniela, tanto experto y al final la elección del nuevo Papa ha pillado en bragas a casi todo el mundo. Y no sólo por el candidato (que nadie contaba realmente con él, salvo la delegación de periodistas argentinos, por lo visto) sino por el tiempo, todos dábamos por hecho al menos un día o dos más de fumatas negras.

Reconozcámoslo, todos esperábamos un show más largo

Reconozcámoslo, todos esperábamos un show más largo

De Francisco ya hablare en cuanto tenga tiempo de leer algo de él que no sea un copy/paste de wikipedia o un pastiche de noticias de hemeroteca, pero la forma en que las redes sociales reaccionaron merecen, al menos, un par de comentarios (o tres, que se me da faltal resumir).

Por supuesto, si preguntas hoy, todo el mundo lo sabía y lo había incluido en sus listas. Claro, que incluir entre los favoritos al finalista de la ultima edición a lo mejor no era una apuesta especialmente arriesgada. Curiosamente, todos los “adivinos” olvidan mencionar que lo descartaron precisamente por eso o por cuestiones de edad, pero seguro que son las prisas, que no hay tiempo para los detalles en el periodismo en directo.

Esa es otra. A los tres minutos de la elección (tres, en serio), ya había toda una horda de expertos en el nuevo Papa que conocían al detalle su implicación en la dictadura argentina, su relación con los Kirchner (que por lo visto no es buena) y que prefiere viajar en transporte público.

Probablemente no sea la persona más feliz del mundo ahora mismo

Probablemente no sea la persona más feliz del mundo ahora mismo

Entiendo que los periodistas que han estado cubriendo la dimisión de Benedicto XVI y el cónclave puedan estar bien informados y tener una opinión más o menos formada, pero ¿de verdad todos esos que empezaron a retuitear noticias como desquiciados pasaron del titular? Sé que no soy la mas rápida del oeste leyendo, pero es que, salvo que haya mucha gente por ahí con supervelocidad, no daba tiempo físico.

En mi facultad corre una leyenda de cierta profesora que no se leía los trabajos y que ponía la nota según lo extenso y detallado de la bibliografía. Dicen que un alumno, queriendo poner a prueba esta teoría, intercaló en su trabajo páginas enteras de un cuento infantil (las versiones varían entre Caperucita Roja, la Cenicienta y Alicia en el País de las Maravillas). Por supuesto, la profesora no sólo no se dio cuenta sino que le puso un sobresaliente.

Ayer, mientras me leía mi TL de twitter, no podía dejar de pensar en esa historia porque estoy segura de que si el tercer párrafo de cualquiera de esas noticias mil veces reenviadas hubiera empezado con un “érase una vez“, “en un lugar de la Mancha” o “hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana” no se habría enterado nadie. Luego nos quejamos de los correos en cadena.

Posible texto de alguna noticia retuiteada ayer

Posible texto de alguna noticia retuiteada ayer

Pero sin lugar a dudas, lo que mas me llamo la atención fue la reacción de algunas personas a la postura de éste Francisco (que no Francisco I, aunque yo le acabaré llamando Pater Franciscus por motivos que no vienen al caso) al matrimonio homosexual. ¡Oh, esta en contra, vaya sorpresa tan decepcionante! Yo que daba por hecho que la curia cardenalicia estaba super a favor y que era Benedicto XVI el que retenía sus ansias reformistas. ¿En serio?

También me ha encantado la reacción de la otra parte: “tiene cara de santo”. Que te entran ganas de preguntar si ha esa conclusión ha llegado el mismo tío que dijo que Bárcenas tenia problemas de próstata por su caligrafía.

Cara de buenazo tiene, eso desde luego

Llamadme ingenua, pero yo diría de darle un tiempo de gracia antes de soltar a los huargos contra él. Que hasta al peor de los gobiernos se le dan 100 días de margen y a este pobre no le hemos dado ni 100 segundos enteros. Ya hará algo para cabrear a todo el mundo, no seáis impacientes.

Medidas Contra el Paro

La semana da para tantas cosas a nivel político-económico que a veces es difícil elegir, pero lo que más me ha llamado la atención, seguramente porque es lo que más me afecta, han sido las “propuestas” del gobierno para solucionar las cifras del paro. Y lo pongo entre comillas por el simple hecho de que tengo la sensación de que muchas de ellas son canciones ya cantadas. Algunas muchas veces.

Lo que sí ha sido nuevo, para mí al menos, ha sido el concepto de minijobs o miniempleos, dependiendo de lo anglosajón que te sientas. Al principio, sobretodo porque lo leí en twitter de un contacto con tendencia a no hablar en serio, pensé que era una broma. ¿Miniempleos? ¿En serio? ¿Esa palabra es de verdad o se la han sacado de la manga por el camino? Teniéndolo todo en cuenta, lo primero que se me pasó por la cabeza fueron contratos aún más temporales. Ya los hay para días y horas y ahora nos íbamos a sacar de la manga por minutos y segundos. Resulta que no es eso, pero ahora tengo miedo de haber dado ideas.

Los minijobs para jóvenes se resumen, muy básicamente, en que podrás seguir de prácticas hasta los 30 independientemente de cuándo hayas terminado la carrera. Pues muy bien. Porque, como todo el mundo sabe, el sueldo de las prácticas da para vivir holgadamente a poquito que te administres. Quien no se mantiene con 400 eurazos es porque no quiere.

SI es que se quejan de vicio

SI es que se quejan de vicio

 

No puedo hablar por otras profesiones, pero en periodismo pasa muchísimo. Los becarios viven estupendamente: pagan un salario justo, no trabajan jamás más horas de las estipuladas, ni tienen que llevar a cabo funciones muy por encima de su responsabilidad. Esas historias de medios, empresas o agencias que al final no te pagan ni el abono transporte para llegar a las ruedas de prensa o que te hacen firmar por 4 horas cuando en realidad vas a estar 8 (o 10 o 12 a la que te descuides) o de estar prácticamente dirigiendo secciones enteras del periódico durante las vacaciones son todas falsas. Nada más que leyendas negras para vilipendiar a pobres y honrados empresarios que no explotan en absoluto la necesidad de hacer currículum de estudiantes y recién licenciados. Mentiras todo, claro que sí.

Lo que me deja alucinada de verdad es que, por lo que he leído hasta ahora, el trabajo a desempeñar no tiene por qué estar relacionado en absoluto con la carrera estudiada y el único requisito para que la empresa se acoja a este tipo de contrato es dar alguna clase de formación que tampoco tiene por qué estar relacionada y que además pueden ser simplemente cursos del INEM.

Es decir, que una empresa puede tener a una mujer de 28 años, licenciada de ADE hace 4 o a un licenciado de Publicidad hace 5, cogiendo el teléfono y sirviendo cafés para ahorrarse la recepcionista, por un sueldo tan ridículo que debería entrar en la categoría de propina, con la única condición de que vayan al curso de ofimática del INEM más cercano en el que van a aprender a usar Windows.
Llamadme tocanarices, pero me cuesta ver el beneficio de esto. Matizo, el beneficio para los trabajadores, las del empresario las veo por todas partes.

Por cierto, que según parece los minijobs han funcionado estupendamente en otros países (por favor, notad el sarcasmo)

La Fuga de Logan

También va a haber ayudas para autónomos y emprendedores rebajando las cuotas o permitiendo una capitalización del subsidio de desempleo o la posibilidad de aplazar el paro hasta 5 años.
Todo, siempre y cuando seas menor de 30 años.

Y el que ya tenga 31 puede quedarse en la puerta y mirar. No hablemos de los 45 o 50. Supongo que alguien se puso a echar cuentas y notó que ayudar a menores de 30, con menos capital y experiencia para montar empresas por no hablar de años cotizados en la seguridad social, es muchísimo más barato que lo mismo a quien quiera que lo pida. Aunque eso sólo una teoría absolutamente descabellada.

No es que critique que ayuden a los jóvenes, ni mucho menos, es que me pregunto en qué momento me colé en La Fuga de Logan y no me dí cuenta. No llevo ninguna gema incrustada en el cuerpo que haya cambiado de color como aviso, pero es evidente que para el gobierno, como ya no entro en la estadística de joven, cuento mucho menos. Por lo menos, de momento, no han mandado a ningún escuadrón a buscarnos. Tiempo al tiempo.

Señor Rajoy, que los 30 también molan, si hasta tengo una categoría que lo dice.

Nada de gemas en la mano, aún no he caducado

Nada de gemas en la mano, aún no he caducado

ETTs

Otra de las medidas es que las ETTs ejerzan como oficinas de empleo. Que me pregunto yo, a qué se dedicaban hasta ahora, pero no vamos a entrar en matices. Lo que sí es nuevo es que podrán hacer contratos en formación que es justo lo que nos hacía falta.

Confieso que hasta hace menos de un mes consideraba a estas empresas la demostración empírica de que el mal existe. Hoy por hoy, no sé si los dueños son los discípulos del diablo que yo me imagino, pero la gente que trabaja ahí, desde luego que no.

La chica de Adecco que me ha encontrado el trabajo ha estado pendiente de mí en cada paso del proceso, me ha tenido al tanto de todo, no me ha ocultado nada ni ha escatimado en detalles, me ha dado consejos para la entrevista y hasta me llamó después para ver qué tal había ido. Que sí, que es su trabajo y que incluso es probable que tengan objetivos de colocación, pero la sensación con la que yo salí de la oficina antes y después de firmar el contrato es que le importaba lo que me ocurriera. Tal y como están las cosas, eso ya es decir mucho.

De todas formas, en mis ratos en esa oficina he tenido tiempo para oír historias para no dormir. Chicas trabajando en tres o cuatro sitios diferentes en la misma semana. Camareros a los que la empresa ha mandado de vuelta a casa sin explicación simplemente porque al encargado le apetecía. O salir a media mañana de un trabajo en el que has estado un par de horas para ir a otro en el que estarás otras cuatro para ver si juntas las horas suficientes para llegar a fin de mes… ¿Cómo vas a sentirte mínimamente vinculado así? ¿Para qué vas a proponer ideas o mejoras? ¿Por qué vas a querer hacer más de lo mínimamente indispensable?

Contratos de 5 minutos, Forges también cree que es cuestión de tiempo

Contratos de 5 minutos, Forges también cree que es cuestión de tiempo

 

Yo he tenido suerte. Tengo un contrato más o menos largo, mis compañeros son muy majos, el ambiente es cómodo y distendido y no tengo la sensación de ser una pieza intercambiable para mi jefe. Pero aún así, trabajar sabiendo que vas a irte y que todos a tu alrededor también lo saben es extraño. Mi tarjeta de acceso, mis claves… hasta mi extensión telefónica es provisional. Es cómo vivir con una cuenta atrás permanente, ya pensando en cuándo y cómo voy a encontrar mi próximo trabajo.

Lo bueno es que ya soy mayor de 30, así que no estropearé mucho las estadísticas a nadie cuando se me acabe el contrato.

Lo que sí me ha quedado clarísimo con estas medidas es que efectivamente son medidas para luchar contra el paro. En concreto contra las cifras del paro. La máxima parece ser “voy a sacaros de esa lista por las buenas o por las malas, que papá Bruselas y mamá Merkel me han dado un ligero tirón de orejas. El que podáis vivir de vuestro trabajo ya es otro tema y ahora estoy cansado así que no preguntes”.

Las prioridades se ven clarísimas cuando te enteras que las ayudas de la Unión Europea para la creación de empleo son de 6.000 euros frente a los 100.000 que se ha llevado la banca.
No sé, quizás si fundo y quiebro un banco con mis amigos y familiares al gobierno dejará de importarle mi edad para echarme una mano.

Derecho de Admisión

Imagen

Mi hermano mayor suele decirme que cuando me enfado mucho me pierden las formas. Más de una vez, cuando me he puesto a despotricar por algo que me haya hecho alguno de los otros dos (prometo que con total justificación), me ha cortado en seco diciéndome que ya no importaba si tenía la razón o no, mi reacción ha sido tan desmesurada que ya no puede ponerse de mi parte.
Por supuesto, yo no estoy de acuerdo en absoluto porque soy la viva imagen de la paciencia y nunca digo una palabra por encima de la otra, pero esa es otra historia.

Con las masas de gente pasa más o menos lo mismo. Llegado a cierto punto y superados ciertos límites, da igual si la protesta es razonable y el enfado lógico. Ya no hay forma de darles la razón.

Este fin de semana ha sido uno de esos momentos. Beatriz Talegón (líder de las Juventudes Socialistas y últimamente en boca de todos por la bronca que le echó a los líderes de su partido sobre dar ejemplo con la austeridad) y Juan Fernando López Aguilar (actual eurodiputado del PSOE y antiguo ministro de justicia con Zapatero) quisieron participar en una de las manifestaciones convocadas el sábado para exigir la paralización de los desahucios, la dación en pago y el derecho a una vivienda digna. Una reivindicación más que justa y necesaria.

López Aguilar dejó la carrera de modelo para meterse a político

López Aguilar dejó la carrera de modelo para meterse a político

La razón se pierde (en todos los sentidos) cuando los dos tienen que salir de la multitud escoltados por la policía entre empujones, amenazas y gritos de “culpables”. Lo que me deja sin palabras (o más bien con muchas palabras y ninguna buena) es que en las redes sociales he visto muchos, muchísimos más mensajes que se alegraban por lo sucedido que alarmados por el precedente (aunque es cierto que también hay quien ha salido en su defensa, como Carlos Carnicero).

No es la primera vez que me encuentro algo así. Hace sólo un par de semanas, tuve una conversación con un contacto de Facebook totalmente indignando porque los funcionarios y médicos quisieran unirse a varias movilizaciones organizadas por el movimiento 15-M y ¡Democracia Real Ya!. El argumento era que si no confiaron en el movimiento desde el principio, ya no tenían derecho a querer unirse y aprovecharse de su fuerza de convocatoria.
Cosas parecidas he oído sobre los sectores de educación, justicia, sanidad, trabajadores de Iberia y un largo etcétera.

Lo primero que me pregunto es quién, exactamente, estuvo aquellos días de acampada en Sol haciendo un censo de edad, sexo, religión y profesión de los que se pasaron por ahí a dar su apoyo y si había gente con tareas similares en las asambleas de barrios.
Pero mi principal duda es cómo va a funcionar esto a partir de ahora. ¿Va a haber derecho de admisión en las manifestaciones?

¿Quién puede venir a la fiesta?

Ha quedado claro que no nos ajuntamos con políticos del PSOE. Al PP ni nombrarlo, claro. CIU tampoco, que también tiene un montón de gente imputada. Es más, nada con los partidos catalanes que ahora con los de los espías todos nos parecen sospechosos.
Los partidos de izquierda abertxale son todos terroristas así que fuera. Y el PNV siempre ha sido demasiado tolerante con ellos, por lo que tampoco.
Mejor, para curarnos en salud, nos alejamos de cualquier partido nacionalista que, total, en realidad sólo les interesa la independencia y no se consideran españoles. Si no les interesamos nosotros, a nosotros no nos interesan ellos.

Es más, ¿para qué complicarnos? Todos los políticos son iguales, así que ninguno de ellos a menos de 500 metros de una manifestación o se enteran. Da igual lo minoritario que sea o lo honrados y bienintencionados de sus representantes, los políticos son todos escoria que merecen morir y punto.

Aunque si nos paramos a pensar un poco más… en realidad los partidos políticos no son nadie sin sus bases.
Bien, los que estén afiliados tampoco. Ni los simpatizantes, que no estarán afiliados pero les votaron así que también son en parte culpables.

A mí, además, me parece una irresponsabilidad llevar a niños a las manifestaciones, así que padres con hijos no pueden ir salvo que se dejen a los críos en casa.

Y luego están los que van, pero en realidad no lo sienten. Quizás deberíamos mandar formularios previos a cualquier movilización para estar seguros de las intenciones de cada uno de los asistentes. Así sabremos que no van sólo por poder hacerse la foto-tuenti y decir que han estado, o que simplemente están ahí por acompañar a sus amigos o, incluso, por ganar puntos con la chica que les gusta. Que todo el mundo sabe que a las manifestaciones hay que ir puros de corazón o aparece el fantasma de Martin Luther King y te lleva.

"Si no estás lo bastante comprometido, vendré a por ti"

“Si no estás lo bastante comprometido, vendré a por ti”

¿Y por qué detenernos ahí? ¿Quién se ocupa de la lista? Porque yo quiero vetar a esas tres tías de la universidad que iban de concienciadas y en realidad eran más pijas que la Barbie Malibú. Y a mi profesora de Literatura del colegio, que nunca le gustó como escribía. Y desde luego mi tutora de COU, que era un bruja sin alma.
¿Hay un límite de gente a la que no permitir la asisntencia? Porque sólo mi lista de rencores de infancia y adolescencia ya es bastante larga.

De hecho, hagámoslo bien, pongamos porteros al comienzo de las concentraciones, como en las discotecas. Si llevas polo o camisa no entras, que seguro que eres un infiltrado del PP. Y si llevas calcetines blancos con zapatos tampoco, pero sólo porque eres un hortera.
Me pregunto cuál será la música de los verdaderos concienciados, Manu Chao es demasiado comercial. ¿Extremoduro, tal vez? ¿Fito y Fitipaldis? ¿Comprobarán los móviles y MP3 de todo el mundo o harán redadas al azar?
¿Es obligatorio haberse visto Los Lunes Al Sol o con decir que los has hecho vale, como con El Quijote?

Al final estaremos en la manifestación tres amigos y el gato, pero, oye, habremos dejado claros nuestros principios intachables e inamovibles.
Ya lo dijo Luther King: tengo un sueño… pero sólo se lo voy a contar a los que me caen bien. El resto os podéis ir a casa y leerlo por Twitter”.

Si no estás en la lista, no te manifiestas y punto

Si no estás en la lista, no te manifiestas y como te pongas tonto, te meto

Sé que miles de estudios demuestran que la Historia va por movimientos pendulares, de un extremo a otro, pero se nos está yendo un poco la cabeza. Que parece que estamos luchando por nuestras libertades y derechos pero sólo para las personas que sean dignas de ello.

Últimamente, por ejemplo, el derecho a la libertad de expresión está cada vez más limitado. Beatriz Talegón suelta un discurso en medio de la Internacional Socialista criticando la opulencia de los políticos frente a los recortes de la población y, después de un primer momento de impacto, lo que se empieza a ver por las redes sociales (que a veces parecen tener complejo de voz de Dios) y algunos medios son críticas por hacer un montaje para llamar la atención o manufacturado por los gerifaltes del partido.
¿Pero no era eso lo que llevamos meses queriendo oír? ¿No podemos esperar a que la chica haga o diga algo más antes de pedir su piel para hacer una alfombra?

Toni Cantó dijo en el Congreso que los animales no tienen derechos. Bien, no es la opinión más popular de mundo, pero, ¿sabéis qué?, es la suya y tiene tanto derecho a expresarla. Pero es que, además, si alguien se hubiera parado a oír el discurso entero y seguir más allá del titular de turno, se daría cuenta de que esa no es la idea central que intenta trasmitir.
¿Nadie más ve tremendamente irónico que autodenominados defensores de la vida le amenacen de muerte?

Con todo el lío del Papa no tengo ni por donde empezar. Mi réplica favorita ha sido “tú calla, que crees que una paloma dejó embarazada a una tía hace dos mil años”. Una gran argumentación contra la fe y la religión (por cierto, dos cosas completamente distintas).

No sé si alguien más está conmigo, pero Libertad de expresión para todos, siempre y cuando opinen lo mismo que yo es un asco de slogan.

Manifestaciones sólo por sectores, pronto en su televisor

Manifestaciones sólo por sectores, pronto en su televisor

Lo que más me preocupa es la sensación de justificación que veo. Como estamos enfadados y somos muchos todo vale. Somos masa enfurecida así que a por ellos.
Bueno, yo aborrezco la masa, soy más de personas, a ser posible, pensantes. Porque la masa hace que chicas normales se pongan a llorar como histéricas cuando ven a 200 metros al actor de moda. O que un padre de familia decida que rajar las ruedas del coche del árbitro es una idea brillante. O que desvalijar tiendas está bien porque los empresarios (da igual si son pequeños o grandes) son todos unos cabrones que se merecen lo que les pase.
De ahí a linchar a alguien en medio de la Plaza Mayor no hay tanta distancia, me temo.

A Voltaire se le atribuye la frase “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. En realidad no es suya, sino de Evelyn Beatrice Hall, pero se escribió para describir el principio subyacente en sus ideas.
Ya que últimamente no nos quitamos la palabra Revolución de la boca, quizás sea un buen momento de escuchar a los padres de la mayor de todas.

Una Explicación Quiero

Señor Rajoy,

que conste que yo no quería. Sé que suena a excusa barata, pero de verdad que no quería. Sólo tiene que echarle un vistazo para darse cuenta de que el mío es un blog buenrollero. No tengo trabajo, ni pareja y voy al super con calculadora, pero lo cuento con mucha gracia y además comparto canciones que me gustan, ja, ja, qué mona soy. ¿Lo ve? Buen rollo.
Y sin meterme con nadie, que nunca se sabe quién puede cotillear tu blog en un momento dado y no está el horno como para perder posibles trabajos por no compartir una opinión con tu futuro empleador.

Sin embargo, después de meditarlo mucho… Bueno, he tomado la decisión en 24 horas, teniendo en cuenta su capacidad de reacción a lo mejor le parece un acto terriblemente impulsivo, pero confíe en mí, en mi caso es todo un ejercicio de contención.
Como decía, después de meditarlo mucho, me he dado cuenta de que en realidad mis posibilidades de conseguir un trabajo en un medio o en un departamento de comunicación en un futuro próximo son tan extremadamente limitadas que en breve empezarán a estar en puntos negativos. Y tragarme la bilis, la mala leche y la frustración acabará por provocarme una úlcera, así que, ya sabe, de perdidos al río. Total, cualquiera que entre en mi twitter ya se puede hacer una idea de lo que tengo en la cabeza.

Esto, más o menos, es lo que hay en mi cabeza ahora mismo

Esto, más o menos, es lo que hay en mi cabeza ahora mismo

Creo que lo primero es dejar un punto meridianamente claro, para que luego no haya ninguna duda: Señor Rajoy, yo no voté por usted.
Y ahora le voy a dar unos minutos que se recupere del shock.
Porque teniendo en cuenta que actúa como si su palabra fuera sagrada y no debiera rendirle cuentas a nadie, doy por hecho que está convencido que no hay una persona con edad legal para votar en este país que no lo haya hecho por usted.

No voy a entrar en los motivos que tuve para no votarle, eso, quizás, será post para otro día, pero sí que voy a darle la mala noticia: me temo que ganó. Y no se crea, me molesta a mí más que a usted. Sea como fuere, la cuestión es que lo hizo, enhorabuena, a la tercera va la vencida y ya es usted Presidente del Gobierno Español. Vivas y bravos.

Ahora maticemos algo: Presidente del Gobierno Español. O sea, de todos los españoles, le votaran o no. Mucho me temo que eso me incluye.
Y, al más puro estilo Berlanga, como presidente mío que es, me debe una explicación.

El balcón es opcional, la explicación no

El balcón es opcional, la explicación no

Tampoco voy a entrar en su velocidad de reacción, en si las informaciones aparecidas son reales o no, ni en lo que opino de la forma en que compareció el sábado. No se trata de eso. Se trata de que yo no he sido, yo no sé nada, a mí no me preguntes y tú más, no son razones, pruebas o explicaciones. Es lo que me dice mi sobrino de nueve años cuando le pillo con su hermano pequeño berreando a su lado. Que conociéndoles, muy probablemente habrá sido un accidente típico de niños, pero sigo queriendo saber qué ha pasado.
Y no se lo creerá, pero espero del Señor Presidente de mi país más argumentación que de mi sobrino (aunque por supuesto, mi sobrino es extremadamente inteligente y locuaz para su edad).

Informes internos

Ya, sí, bien. Han hecho un informe interno (del que no se ha presentando ninguna documentación del proceso, pruebas o investigaciones) que demuestra que el PP está más limpio que una patena.
Estupendo.
No es que dude de la veracidad del informe en cuestión. Es más, yo también soy muy aficionada a los informes internos.
Tengo uno, de un ingeniero aeronáutico que asegura que soy más guapa que Scarlett Johanson y más lista que Stephen Hawking. Es cierto que el ingeniero en cuestión es mi padre, pero tiene más estudios que muchos de sus asesores, así que una cosa por la otra, ¿no?

Sin punto de comparación , vamos. Y sí, el amor de un padre no tiene límite

El amor de un padre no tiene límite

Si no le convence, tengo más. Un técnico informático lleva casi dos décadas trabajando en un informe que demuestra que, a pesar de mi partida de nacimiento, sigo teniendo 12 años de edad y hasta tiene un amplio apartado explicando por qué debería ser ilegal que llegara a cumplir los 13.
Un administrativo elaboró otro informe que prueba que mi nombre de pila es “Mi Hermanita Pequeña” a pesar de lo que diga mi DNI.
Y un deportista de élite tiene otro que confirma que mi talla es la 36 o al menos eso es lo que se puede deducir por la costumbre que tenía de comprarme ropa en la que mis Barbies habrían tenido problemas para entrar.
Lo admito, son mis hermanos, pero de verdad de la buena que puede confiar en su criterio… más o menos.

Oh, vale, está bien, nos iremos fuera de la familia.
Una consultora de contenidos web puede presentar un informe en el que asegura que soy la hermana gemela perdida de Rosario Dawson y cierta periodista cántabra tiene otro garantizando que soy la mejor periodista y/o relaciones públicas del hemisferio norte.
Puede que sean mis mejores amigas (y sí, mis amigas me quieren muchíííííííííísimo), pero son grandes y reputadas profesionales en lo suyo, así que supongo que cuentan, ¿no?

Como dos gotas de agua

Como dos gotas de agua

En fin, que no entiendo por qué la gente desconfía de los informes internos, si son increíblemente veraces y fiables.
Señor Rajoy, por favor, dígame que nota el sarcasmo.

En cuanto a presentar sus declaraciones de la renta… Siempre creí que era obligatorio para los altos cargos del gobierno y si no es así, creo que debería serlo. En cualquier caso, si hiciera pública una declaración en la que se pudiera demostrar cualquier irregularidad creo que hasta Cospedal exigiría su dimisión, pero no por corrupto, sino por tonto.

De las declaraciones juradas mejor no hablo. Tantos chistes en tan poco tiempo podrían colapsarme hasta la semana que viene.

Explicaciones

Bromas a parte, señor Rajoy, me cuesta muchísimo entender por qué alguien que no tiene nada que ocultar necesita dos días para preparar una comparecencia a puerta cerrada o la problemática en responder a las preguntas de los periodistas, que al fin y al cabo son las preguntas de la gente de a pie (o deberían serlo).

Sé que soy una pesada, pero es que de verdad que quiero una explicación. Una coherente y/o que no insulte mi inteligencia. Y mire que pongo “y/o” que ni siquiera le exijo las dos cosas. Aunque si tengo que elegir, agradecería enormemente que dejen de tratarme como si fuera idiota.
Porque espero con fervor que cuando De Guindos dice que este escándalo no afecta a la imagen de España en el extranjero, en realidad esté pensando que soy medio boba y no me lo voy a cuestionar y no que se lo esté creyendo realmente. Porque, sinceramente, eso me asusta mucho más.

Creo, Señor Presidente, que no termina de entender cómo se siente la ciudadanía. En general, no sólo los de izquierdas o los que no les interesa la política hasta que les afecta o cualquiera que no le haya votado a usted.

La ciudadanía, en general, incluso sus votantes, está tan al límite de su paciencia que es probable que ya haya pasado la raya y del cabreo aún ni nos hayamos dado cuenta. Y parece que no entiende lo que eso implica.

Cuando antes he dicho que no confío encontrar un trabajo en el mundo de la comunicación en un futuro próximo, en realidad, no me he explicado bien. La verdad es que no confío en encontrar un trabajo de lo que sea que me permita cualquier otra cosa que no sea ir tirando.
No tengo casa propia, ni familia propia. No tengo nada que perder, así que, ¿qué podría temer?
Y a esta misma conclusión están llegando o llegarán muchas otras personas. Toda una generación perdida y abandonada a su suerte. Y no sólo ellos. Se unirán padres que se han visto en la calle con sus hijos, madres que se niegan a dejar este legado, abuelos que ven con horror cómo su pensión no es suficiente para alimentar a hijos y nietos en paro.
Dejaremos de ser personas y nos volveremos masa. Y no una masa cualquiera, sino en una masa enfurecida y sin nada que perder.

¿Sabe como funcionan las masas? No son racionales, no se paran a escuchar. Cogen antorchas y horcas y linchan al que se le ponga por delante. Son violentas, volubles, incendiarias y explosivas. Y no paran hasta que terminan.

Es probable que usted, que no tendrá contacto con la realidad en la que vivimos el resto ni por accidente, no se dé cuenta, pero hay un ambiente extraño en el aire. Una sensación de perpetua expectativa. Nadie quiere ser el que tire la primera piedra, pero todo el mundo da por hecho que acabará ocurriendo.

Y mientras, señor Rajoy, usted se niega a responder a mis preguntas porque se siente legitimado en su mayoría absoluta, porque cree que no me debe explicaciones, porque está completamente seguro de que no ocurrirá nada de nada.
Espero de corazón que no se equivoque, no tengo ganas de una Primavera Árabe versión española. Aunque, ¿qué quiere que le diga? María Antonieta tampoco lo vio venir.

Maria Antonieta tiene experiencia con masas enfurecidas. No le fue bien

María Antonieta tiene experiencia con masas enfurecidas. No le fue bien

PD: ¿#yocreoenrajoy? ¿En serio? Si es que vais provocando.