El Post Que No Fue

Hoy tenía preparado otro post. Uno de esos en los que me pongo intensa y es imposible rebatir mis argumentos. Era un buen texto, quizás no el más brillante de mi vida, pero sí bueno. Sólo que no le iba a gustar a nadie. O mejor dicho, nadie iba a admitir que le había gustado. Mucho menos que pudiera tener razón.

Así que siguiendo el consejo de dos personas mucho más inteligentes que yo, he decidido aparcarlo, al menos por un tiempo. Supongo que hasta que se me termine de cruzar el cable.

Sin embargo, como no se me da bien callarme cuando tengo algo que decir, me limitaré a lo siguiente:

1. Lo que está mal, está mal, aquí y en la República China. Ignorar a más de la mitad de la población y convertir en mártires al resto por motivos políticos o para ganar votos es una de esas cosas. No creo que una buena acción compense la perfidia de las intenciones.

2. Odio las estadísticas, aún más las que intentan hacer de mí un simple dato más. No todo se puede medir en números y los números no siempre dicen toda la verdad. A Mark Twain, que se supone que era un tipo inteligente, se le atribuye la expresión “existen tres tipos de mentiras:  las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas”. A lo mejor entendía algo que el resto no.

3. Si el mundo estuviera hecho para verse en blanco y negro, no existirían los colores. Y yo soy de esas a las que, aunque no sepa combinarlos, la caja de 36 de Plastidecor siempre le ha parecido insuficiente. Dejemos los grises y sus sombras a la mala literatura.

4. Pablo Neruda no era un romántico. Sería un escritor fantástico (ni se me ocurre discutirlo), pero también era un poco capullo. Excepto el último de los famosos 20 poemas y la Canción Desesperada, el resto son un compendio de motivos de divorcio. ¿“Me gusta cuando callas porque estás como ausente y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca”? ¿En serio? Pues a mí me vas a gustar mucho más cuando te pierda de vista para siempre, listo, que luego ya llorarás por “el dolor que ella me causa“.

Bien, ya me he desahogado y me siento muchísimo mejor. Ahora, como deberes, deberíais veros todos los capítulos de El Ala Oeste de la Casa Blanca en los que salga Ainsley Hayes (unos 10 entre la 2ª y 3ª temporada), rubia, republicana y uno de los mejores personajes secundarios de la historia.

Bailar una bossanova en albornoz en la Casa Blanca no está al alcance de cualquiera

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