Derecho de Admisión

Mi hermano mayor suele decirme que cuando me enfado mucho me pierden las formas. Más de una vez, cuando me he puesto a despotricar por algo que me haya hecho alguno de los otros dos (prometo que con total justificación), me ha cortado en seco diciéndome que ya no importaba si tenía la razón o no, mi reacción ha sido tan desmesurada que ya no puede ponerse de mi parte.
Por supuesto, yo no estoy de acuerdo en absoluto porque soy la viva imagen de la paciencia y nunca digo una palabra por encima de la otra, pero esa es otra historia.

Con las masas de gente pasa más o menos lo mismo. Llegado a cierto punto y superados ciertos límites, da igual si la protesta es razonable y el enfado lógico. Ya no hay forma de darles la razón.

Este fin de semana ha sido uno de esos momentos. Beatriz Talegón (líder de las Juventudes Socialistas y últimamente en boca de todos por la bronca que le echó a los líderes de su partido sobre dar ejemplo con la austeridad) y Juan Fernando López Aguilar (actual eurodiputado del PSOE y antiguo ministro de justicia con Zapatero) quisieron participar en una de las manifestaciones convocadas el sábado para exigir la paralización de los desahucios, la dación en pago y el derecho a una vivienda digna. Una reivindicación más que justa y necesaria.

López Aguilar dejó la carrera de modelo para meterse a político

López Aguilar dejó la carrera de modelo para meterse a político

La razón se pierde (en todos los sentidos) cuando los dos tienen que salir de la multitud escoltados por la policía entre empujones, amenazas y gritos de “culpables”. Lo que me deja sin palabras (o más bien con muchas palabras y ninguna buena) es que en las redes sociales he visto muchos, muchísimos más mensajes que se alegraban por lo sucedido que alarmados por el precedente (aunque es cierto que también hay quien ha salido en su defensa, como Carlos Carnicero).

No es la primera vez que me encuentro algo así. Hace sólo un par de semanas, tuve una conversación con un contacto de Facebook totalmente indignando porque los funcionarios y médicos quisieran unirse a varias movilizaciones organizadas por el movimiento 15-M y ¡Democracia Real Ya!. El argumento era que si no confiaron en el movimiento desde el principio, ya no tenían derecho a querer unirse y aprovecharse de su fuerza de convocatoria.
Cosas parecidas he oído sobre los sectores de educación, justicia, sanidad, trabajadores de Iberia y un largo etcétera.

Lo primero que me pregunto es quién, exactamente, estuvo aquellos días de acampada en Sol haciendo un censo de edad, sexo, religión y profesión de los que se pasaron por ahí a dar su apoyo y si había gente con tareas similares en las asambleas de barrios.
Pero mi principal duda es cómo va a funcionar esto a partir de ahora. ¿Va a haber derecho de admisión en las manifestaciones?

¿Quién puede venir a la fiesta?

Ha quedado claro que no nos ajuntamos con políticos del PSOE. Al PP ni nombrarlo, claro. CIU tampoco, que también tiene un montón de gente imputada. Es más, nada con los partidos catalanes que ahora con los de los espías todos nos parecen sospechosos.
Los partidos de izquierda abertxale son todos terroristas así que fuera. Y el PNV siempre ha sido demasiado tolerante con ellos, por lo que tampoco.
Mejor, para curarnos en salud, nos alejamos de cualquier partido nacionalista que, total, en realidad sólo les interesa la independencia y no se consideran españoles. Si no les interesamos nosotros, a nosotros no nos interesan ellos.

Es más, ¿para qué complicarnos? Todos los políticos son iguales, así que ninguno de ellos a menos de 500 metros de una manifestación o se enteran. Da igual lo minoritario que sea o lo honrados y bienintencionados de sus representantes, los políticos son todos escoria que merecen morir y punto.

Aunque si nos paramos a pensar un poco más… en realidad los partidos políticos no son nadie sin sus bases.
Bien, los que estén afiliados tampoco. Ni los simpatizantes, que no estarán afiliados pero les votaron así que también son en parte culpables.

A mí, además, me parece una irresponsabilidad llevar a niños a las manifestaciones, así que padres con hijos no pueden ir salvo que se dejen a los críos en casa.

Y luego están los que van, pero en realidad no lo sienten. Quizás deberíamos mandar formularios previos a cualquier movilización para estar seguros de las intenciones de cada uno de los asistentes. Así sabremos que no van sólo por poder hacerse la foto-tuenti y decir que han estado, o que simplemente están ahí por acompañar a sus amigos o, incluso, por ganar puntos con la chica que les gusta. Que todo el mundo sabe que a las manifestaciones hay que ir puros de corazón o aparece el fantasma de Martin Luther King y te lleva.

"Si no estás lo bastante comprometido, vendré a por ti"

“Si no estás lo bastante comprometido, vendré a por ti”

¿Y por qué detenernos ahí? ¿Quién se ocupa de la lista? Porque yo quiero vetar a esas tres tías de la universidad que iban de concienciadas y en realidad eran más pijas que la Barbie Malibú. Y a mi profesora de Literatura del colegio, que nunca le gustó como escribía. Y desde luego mi tutora de COU, que era un bruja sin alma.
¿Hay un límite de gente a la que no permitir la asisntencia? Porque sólo mi lista de rencores de infancia y adolescencia ya es bastante larga.

De hecho, hagámoslo bien, pongamos porteros al comienzo de las concentraciones, como en las discotecas. Si llevas polo o camisa no entras, que seguro que eres un infiltrado del PP. Y si llevas calcetines blancos con zapatos tampoco, pero sólo porque eres un hortera.
Me pregunto cuál será la música de los verdaderos concienciados, Manu Chao es demasiado comercial. ¿Extremoduro, tal vez? ¿Fito y Fitipaldis? ¿Comprobarán los móviles y MP3 de todo el mundo o harán redadas al azar?
¿Es obligatorio haberse visto Los Lunes Al Sol o con decir que los has hecho vale, como con El Quijote?

Al final estaremos en la manifestación tres amigos y el gato, pero, oye, habremos dejado claros nuestros principios intachables e inamovibles.
Ya lo dijo Luther King: tengo un sueño… pero sólo se lo voy a contar a los que me caen bien. El resto os podéis ir a casa y leerlo por Twitter”.

Si no estás en la lista, no te manifiestas y punto

Si no estás en la lista, no te manifiestas y como te pongas tonto, te meto

Sé que miles de estudios demuestran que la Historia va por movimientos pendulares, de un extremo a otro, pero se nos está yendo un poco la cabeza. Que parece que estamos luchando por nuestras libertades y derechos pero sólo para las personas que sean dignas de ello.

Últimamente, por ejemplo, el derecho a la libertad de expresión está cada vez más limitado. Beatriz Talegón suelta un discurso en medio de la Internacional Socialista criticando la opulencia de los políticos frente a los recortes de la población y, después de un primer momento de impacto, lo que se empieza a ver por las redes sociales (que a veces parecen tener complejo de voz de Dios) y algunos medios son críticas por hacer un montaje para llamar la atención o manufacturado por los gerifaltes del partido.
¿Pero no era eso lo que llevamos meses queriendo oír? ¿No podemos esperar a que la chica haga o diga algo más antes de pedir su piel para hacer una alfombra?

Toni Cantó dijo en el Congreso que los animales no tienen derechos. Bien, no es la opinión más popular de mundo, pero, ¿sabéis qué?, es la suya y tiene tanto derecho a expresarla. Pero es que, además, si alguien se hubiera parado a oír el discurso entero y seguir más allá del titular de turno, se daría cuenta de que esa no es la idea central que intenta trasmitir.
¿Nadie más ve tremendamente irónico que autodenominados defensores de la vida le amenacen de muerte?

Con todo el lío del Papa no tengo ni por donde empezar. Mi réplica favorita ha sido “tú calla, que crees que una paloma dejó embarazada a una tía hace dos mil años”. Una gran argumentación contra la fe y la religión (por cierto, dos cosas completamente distintas).

No sé si alguien más está conmigo, pero Libertad de expresión para todos, siempre y cuando opinen lo mismo que yo es un asco de slogan.

Manifestaciones sólo por sectores, pronto en su televisor

Manifestaciones sólo por sectores, pronto en su televisor

Lo que más me preocupa es la sensación de justificación que veo. Como estamos enfadados y somos muchos todo vale. Somos masa enfurecida así que a por ellos.
Bueno, yo aborrezco la masa, soy más de personas, a ser posible, pensantes. Porque la masa hace que chicas normales se pongan a llorar como histéricas cuando ven a 200 metros al actor de moda. O que un padre de familia decida que rajar las ruedas del coche del árbitro es una idea brillante. O que desvalijar tiendas está bien porque los empresarios (da igual si son pequeños o grandes) son todos unos cabrones que se merecen lo que les pase.
De ahí a linchar a alguien en medio de la Plaza Mayor no hay tanta distancia, me temo.

A Voltaire se le atribuye la frase “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. En realidad no es suya, sino de Evelyn Beatrice Hall, pero se escribió para describir el principio subyacente en sus ideas.
Ya que últimamente no nos quitamos la palabra Revolución de la boca, quizás sea un buen momento de escuchar a los padres de la mayor de todas.

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