Relaciones Públicas Vs. Comerciales

De vez en cuando (muy de vez en cuando, me temo) te llega un correo electrónico o recibes alguna llamada que consigue darte una mínima esperanza en toda esta locura que es el buscar trabajo. Por supuesto es una esperanza efímera, pero la verdad es que te alegra la tarde.

La primera de este año fue para presentarme a una entrevista salida de una oferta de Infojobs que decía “Buscamos jóvenes para cara al público”. Era un encabezado como mínimo ambiguo, pero, oye, por probar.
Así que llegas a la oficina en la que te citan a eso de las 9.25 (la entrevista es a las 9.30 y quieres asegurarte de no llegar tarde) y aparece el primer obstáculo. La única que está es la recepcionista. Y no, por si te lo preguntas no puedes quedarte en la sala de espera en lo que llega alguien más, total, en enero las temperaturas (sobretodo por la mañana) son ideales para esperar unos minutitos en la calle.

Él y tú, los únicos parados en la calle en una mañana de enero

Él y tú, los únicos quietos en mitad de la calle en una mañana de enero

No te queda otra que marcharte y vuelver a la oficina al cabo de un rato, sorprendentemente sin principios de hipotermia, para quedarte esperando a que finalmente decidan llamarte. Porque, por supuesto, no eres ni de lejos la única persona a la que han citado exactamente a la misma hora.

Por fin oyes tu nombre. De pronto te vienen a la cabeza todos los artículos que has leído sobre “cómo triunfar en las entrevistas de trabajo” y te esfuerzas en seguir todas las reglas básicas. Caminas con paso firme, pero no arrogante. Estrechas la mano con fuerza, pero sin pasarte. Ni desde arriba ni desde abajo, no vaya a ser que parezca que te sientes superior o inferior. Sonríes, pero tampoco mucho, que no piense que no te lo tomas en serio. Siéntate recta, pero no envarada que entonces creerán que estás nerviosa porque quién podría imaginar que alguien se pondría nervioso en una entrevista de trabajo, eso es para fracasados, hombre.

Y una vez sentada, vuelves a esperar. A que la persona que te atiende ojee tu currículum y a que te explique de qué va todo eso porque la señorita que te llamó por teléfono fue aún más ambigua que la oferta en Infojobs.
– Bien, Paula, lo que buscamos es una persona muy orientada al trato con el público, sociable y persuasiva (uhhh, persuasiva. Mala palabra, implica ventas seguro).
– Bueno, como podrá observar por mi currículum (debidamente editado, no vaya a ser que vuelva a estar “sobrecualificada”. Odio esa palabra) mi trayectoria laboral se ha centrado casi exclusivamente en atención al cliente (y remarcas atención, para que quede claro).
– Estupendo, porque esa orientación es la que buscamos. Háblame de tu último trabajo.
Y hablas. Y le cuentas lo maravilloso que fue todo y lo bien que te fue y lo bien que te llevabas con todo el mundo y las grandes amistades que hiciste (lo que no deja de ser cierto), pero empiezas a sentirte un poco incómoda porque sin saber de qué va exactamente el puesto que ofrecen no puedes explicarles lo muy, pero que muy bien que encajas en el perfil. Así que vuelves a preguntar.
– Sí, claro, por supuesto (nunca es bueno que empiecen divagando). Nosotros somos una compañía de marketing a la que contratan otras empresas para que nos ocupemos de ciertos servicios de promoción. Esta campaña, en concreto es para la empresa de ADSL XXXX (omitiremos el nombre por aquello de no hacerles publicidad y/o evitar que se sientan ofendidos). En concreto, tu trabajo consistiría en ir a visitar a determinadas personas, confirmar que servicio de ADSL están utilizando y ofrecerles un mejor servicio con XXXX.
– O sea, venta a puerta fría.
– Sí, bueno, se podría llamar así.
En este momento te esfuerzas muchísimo para no poner los ojos en blanco porque se podría considerar de mala educación. El impulso de decir “podríamos llamarlo rinoceronte pero seguiría siendo puerta fría” es un pelín más fuerte, pero también controlable.
– Y cual sería el sueldo.
– Verás, eso es lo mejor, irá en función de tu productividad. A más ventas, más remuneración.
– No, si entiendo el concepto de comercial y sé que trabajan a comisión. La pregunta es que cuál es el sueldo base y cuanto son las comisiones (esto, por supuesto, se dice con muchísima más diplomacia).
– Bien (no, no, mal. Si empiezan dudando siempre es malo). El caso es que no hay un salario base. Nosotros lo que hacemos es contratar autónomos y….
– Estupendo, muchas gracias.
Porque hemos llegado a ese momento en que continuar a partir de aquí sería una pérdida de tiempo para los dos y es mejor despedirse educadamente y no preguntarle qué ha sido exactamente lo que ha visto en tu perfil que le haya hecho pensar por un segundo entero que ese era un puesto para ti.

La diferencia entre un Comercial y un Relaciones Públicas

Parece algo simple, pero mucha gente no termina de verlo. Y sí, yo tengo un perfil de Relaciones Públicas estupendo, pero no hay una gota de sangre de comercial en mis venas.

Un comercial podría vender hielo en el Polo Norte. Todos tenemos un amigo así, con una labia impresionante, capaz de rebatir cualquier argumento y que, si se lo propone, para cuando ha terminado contigo, te ha hecho dudar de tu propia existencia pero no de la conveniencia de que le invites al desayuno, que se lo ha ganado.

Yo, sinceramente, no podría vender hielo en el desierto.
Pero es que tampoco lo intentaría.
Para cuando yo terminara contigo, quizás no me habrías comprado hielo, pero pensarías en él cuando hiciera calor porque en ese instante te vendría muy bien. Cuando hiciera frío porque ese es el momento en el que el hielo se conserva mejor. En las estaciones intermedias porque aunque ahora no te apetezca mucho, sabrías sin dudar donde conseguirlo si te diera el antojo.
Y desde luego, me invitarías al desayuno porque soy una criatura encantadora que te ha dado una conversación magnífica y ha hecho que descubras lo interesante que puede llegar a ser un trozo de agua congelada.
Ahora, el que quieras comprarlo o no ya depende de ti, que creo profundamente en la libertad de elección.

Hielo, el nuevo producto de moda

Hielo, el nuevo producto de moda

Llegado el momento, si tengo que vender, vendo lo que sea.
Porque si lo que te pasa es que tienes sed, a lo mejor en vez de hielo lo que te apetece es un poco de agua que sienta mucho mejor, aunque el agua es muy sosa y no repone azúcares ni sales minerales, así que yo te recomendaría un refresco, aunque eso sí, con hielo para que esté bien fresquito.
Pero, ¿plantarme en tu casa para soltarte el rollo? Ni hablar.

Que mi sustento dependa en mi habilidad de evitar que notes que te estoy liando, no me entusiasma ni un poquito.
Además, no tengo el corazón para hacerlo.
Hace varios años, en mis primeros pinitos como teleoperadora, estuve en el departamento comercial de otra de estas empresas de telefonía en internet (hasta que un alma caritativa se dio cuenta de que en recepción de llamadas funcionaría muchísimo mejor y de hecho así fue). Durante las semanas que estuve en ese departamento, conocí a una compañera que se jactaba de haberle vendido una conexión ADSL a un anciano sin ordenador por la tarifa plana de teléfono.
Es, quizás, un caso muy extremo, no hay que ser un cabrón una mala persona sin principios morales para ser un buen comercial. Pero, desde luego, requiere de unas habilidades muy específicas.

Seguro que en las empresas de ADSL trabajan personas maravillosas

Seguro que en las empresas de ADSL trabajan personas maravillosas

Ser un buen Relaciones Públicas y ser un buen Comercial no es incompatible, ni mucho menos. De hecho, evidentemente hay muchos puntos en común y no es ninguna tontería que los unos aprendan técnicas de los otros y viceversa.

Pero hay un muy buen motivo por el cual Comunicación, Atención al Cliente y Ventas son departamentos diferenciados en la mayoría de las empresas. El que los departamentos de Recursos Humanos lo tengan en cuenta a la hora de redactar sus ofertas, nos ahorraría bastante tiempo y frustraciones a todos.

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Un pensamiento en “Relaciones Públicas Vs. Comerciales

  1. Felicitarte por al artículo, me siento totalmente identificada con el. Estoy harta de que las personas “confundan” un buen RRPP con un comercial porque efectivamente los puestos aunque coinciden en el algunos puntos no tienen nada que ver. Insisto mi enhorabuena.

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