Mujer blanca soltera busca…

Después de algo más de tres meses viviendo sola en mi apartamento, he llegado a la conclusión de que el personaje de Bridget Fonda no escribió ese anuncio sólo para compartir gastos. Creo que, al igual que yo, entendió que el mundo no está diseñado para hogares de un único miembro.

Recuerdo que hace unos años, el tema single se puso muy de moda: restaurantes para singles (sin niños, principalmente), bares para singles, eventos para singles, hasta cruceros para singles. No sé si ha sido la crisis o que alguien se dio cuenta de que en realidad eran trampas para que los singles dejaran de serlo, pero desde luego se habla de ello mucho menos.

Debí sospecharlo desde que empecé la mudanza, cuando el portero de casa de mi madre se acercó con cierta curiosidad (eso sí, después de que hubiera cargado el coche, no fuera a ser que le pidiera ayuda aunque fuera para sujetarme la puerta del ascensor). Después de unos segundos (y digo segundos y no minutos) de charla intrascendente, me preguntó directamente si me mudaba porque iba a casarme.
No, no me caso– respondí con mucha más amabilidad de lo que creo que merecía la pregunta.
– Bueno, te arrejuntas.
– No, tampoco.
– Lo que quiero decir es que te vas a vivir con tu novio, llámalo como quieras.
– No, no. Si lo he entendido, pero que no es el caso.
– Ahh, entiendo. Te vas con alguna amiga.
Aquí me miró con esa cara que traducida es “guiño, guiño, codazo, codazo”. Todavía no estoy segura de si era porque creía que le mentía para no confesar a mi madre que me iba a vivir en concubinato o porque “amiga” es la palabra clave para “amante lesbiana”.
No– insistí-, ninguna amiga.
– ¿Entonces?
– Me voy a vivir a un apartamento que he alquilado.
– ¿Tú sola?
– Sí.
– ¿Por qué?
Y aquí, el hombre estaba claramente escandalizado y al borde de la catatonia. Creo que si le hubiera dicho que me iba al África profunda a practicar un poco de canibalismo, le hubiera parecido más normal.
Pero lo cierto es que me limité a encogerme de hombros. No por educación para no soltar alguna barbaridad (aunque dejaremos que esa sea la versión oficial), sino porque, muy sinceramente, no tenía ni idea de qué contestarle. Aún sigo sin tener una buena respuesta, porque si el simple hecho de tener 30 años y necesitar independencia no es suficiente motivo, a mí se me acaban los argumentos.

Ignorando esas idioteces (no fue el único que me puso cara rara cuando comuniqué mis planes) te mudas y te instalas en tu apartamento. Y piensas, ya que voy a vivir por mi cuenta, vamos a aprender alguna receta nueva a parte de echar salsa encima de los macarrones (algo de una dificultad mucho mayor de lo que pueda parecer). Así que, tan feliz e ingenua tú, te pones a revisar ese libro de cocina que te regalaron hace años y que jamás abriste. Algunas recetas tienen muy buena pinta y no parecen especialmente difíciles, así que te pones a mirar los ingredientes para hacer la lista de la compra. Y es entonces cuando te fijas: receta para 4-6 comensales.
Estupendo.
Bueno, no pasa nada, es tan simple como disminuir los ingredientes de forma proporcional. Fácil.
Sólo un detalle sin importancia, ¿alguien sería tan amable de indicarme cómo se calcula la sexta parte de una berenjena o de media cebolla y qué hago luego con el resto de la hortaliza en cuestión? Muchas gracias

Aún así no te desanimas y decides ir a la compra porque vas a hacer tener una dieta rica y variada y nada va a impedírtelo.
Sí, claro.
Porque cuando llegas al supermercado, por fin entiendes la magnitud del complot contra los que viven solos. Porque el que la media docena de huevos sea en proporción un 20% más cara que la docena entera, tiene que ser, al menos, una conspiración judeo-masónica.
¿Para que quiero yo un saco de 2 kilos de cebollas? ¿Cuántas cebollas puede comer un ser humano en 15 días sin cogerles asco? ¿Y los 3 kilos de patatas? Por no hablar del ajo. Dentro de 10 años, seguiré usando dientes de ajo de aquel saquito que compré en octubre de 2012.

Sí, sí, puedes ir a la frutería y comprarlo a granel. Y lo hago. Pero es que tengo la clara sensación de que el dependiente me mira con pena cuando le digo que sólo quiero 4 patatas y no muy grandes, por favor.
Y dí que quieres 3 o 4 espárragos trigueros para acompañar un filete. Casi puedes oír el “ay, pobrecita, come sola”. Además del hecho de que los trigueros se venden en manojos única y exclusivamente y cualquier otra posibilidad acabaría con el orden mundial tal y como lo conocemos. Como mínimo.

A granel mucho mejor, pero creo que el de la frutería me tiene lástima

A granel mucho mejor, pero creo que el de la frutería me tiene lástima

Además, hay otras cosas que no tienen una solución tan simple. Las latas de tomate triturado son de medio kilo, tamaño único y estándar. Con eso hago salsa para estar comiendo y cenando pasta 4 días seguidos.
O los tetrabriks pequeños en packs indivisibles de tres. ¿Pero qué hago yo con tanta nata? Que sólo quiero una salsa carbonara.
Si es que hasta los precocinados tienen truco. Coge una lata de lentejas o uno de esos sobres de pasta deshidratada y tienes para comida y cena. Y como seas de comer poco, aún te sobra.

Así que sales de casa para hacer la compra de la semana y vuelves con mucha menos variedad de la que te gustaría (después de todo el presupuesto es limitado) y aún así comida suficiente para sobrevivir varios meses a un apocalipsis zombie. Aunque eso no es tan malo si te paras a pensarlo, nunca sabes cuando los zombies podrían invadir tu barrio.

Eso sí, el congelador se va a convertir en tu mejor amigo.
Un consejo, sólo por si acaso: si empiezas a ponerle nombre y a comentar el último capítulo de Cómo conocía a vuestra madre con él, que sepas que la soledad te sienta fatal y es el momento de pedir ayuda.

Anuncios

4 pensamientos en “Mujer blanca soltera busca…

  1. Paula, las parejas también tenemos problemas parecidos, las raciones son demasiado grandes en general.

    Trucos para aprovechar lo que compras: Cuando piques una cebolla/pimiento/etc. pícalo entero y guarda lo que te sobre en bolsas herméticas en el congelador, así tendrás para la próxima y sin que te dé perece volver a cortar. (Las patatas no se pueden congelar, por cierto).

    Otro “truco” es cocinar de forma normal como para varias personas y congelar las raciones (en Mercadona tienen unos tapers redondos con tapón de rosca de medida muy buena para esto). Esto vale también para la salsa de la pasta (la pasta no se puede congelar).

    Y esto para que te rías: http://www.comonoserunadramamama.com/2010/06/19-nunca-compres-solo-dos-patatas-eso.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s